Campbell y la Edad de Oro

CICLO DE INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA DE CIENCIA FICCIÓN

ACTIVIDAD 1:

DISCUSIÓN DEL CUENTO “CAE LA NOCHE”, DE ISAAC ASIMOV.

Nightfall fue publicado en el número de septiembre de 1941 de Astounding Science Fiction y es uno de los relatos más celebrados de Asimov.

La invitación es escribir una reseña de este cuento y compartirla con el resto de los participantes del taller. Considere los siguientes aspectos;

– Breve resumen del argumento

– Características narrativas.

– Opinión personal.

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Y finalmente, si acaso ha tenido la oportunidad de leer “El Problema de los Tres Cuerpos”, de Cixin Liu, ¿tiene algún comentario adicional al respecto?

SESIÓN 3: JOHN W. CAMPBELL Y LA IDENTIDAD DEL GÉNERO

Campbell 2En algún momento en 1938, no se sabe exactamente cuándo, John W. Campbell asume la dirección de Astounding Stories. La revista había sido fundada ocho años antes y formaba parte de la media docena de publicaciones que pretendía seguir el ejemplo de la Amazing Stories de Gernsback, y de la mano de F. Orlin Tremaine (quien fue su director hasta 1937) había logrado convertirse en una de las más exitosas en el mercado.

Campbell había estudiado física en el MIT y en Duke, y eso ya nos ofrece un contexto distinto del de Gernsback, quien recibió educación técnica en Europa para emigrar a los Estados Unidos cuando tenía veinte años. Gernsback fue testigo de cómo la electricidad transformaba la vida de la gente común y quiso ser parte de ello, mientras que Campbell probablemente se asombraba con conceptos como la Relatividad y la Mecánica Cuántica y también quería ser parte de aquello. Ambos eran fervientes apologistas de la ciencia, pero desde perspectivas muy diferentes.

ACTIVIDAD 2:

La invitación es discutir las visiones que Gernsback y Campbell tenían respecto del objetivo de la ciencia ficción volviendo a leer “Una Nueva Clase de Revista” de Gernsback (la columna editorial del primer número de Amazing) y “Ciencia-Ficción”, una inserción aparecida en el número de marzo de 1938 de Astounding y que se le adjudica a Campbell (aunque aparece firmado solo por “el editor”).

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Muy pronto Campbell logró conformar un círculo de escritores que no solo serían los puntales de su revista, sino que también se convertirían en los nombres más recordados de la llamada Edad de Oro de la ciencia ficción, y que se prolongó más menos durante toda la década de los 40’. Algunos, como Simak o Williamson ya habían publicado en otras revistas, pero otros como Asimov, Heinlein, Van Vogt y Anderson iniciarían sus carreras como verdaderos pupilos de Campbell.

Hay que tener claro, sin embargo, que gran parte del éxito que se le atribuye a Campbell tiene que ver con el hecho de que efectivamente logró transmitir su visión del genero a la comunidad de escritores y lectores. En efecto, en la década de los 50’ el floreciente mercado de la literatura de ciencia ficción se vio dominado por los autores que él había cobijado y formado. Pero en los 40’ Astounding seguía siendo una más de las tantas revistas de ciencia ficción en los escaparates, y muchas veces ni siquiera la más vendida.

Dentro de la filosofía editorial de Campbell hay dos elementos que creo importante destacar. Primero, su énfasis en la plausibilidad científica, que, si bien no es absoluto, supera por mucho lo que existía hasta entonces. Y eso se ve reflejado en el hecho de que varios de sus autores contaban con formación científica, algunos hasta con doctorados.

Pero también va a elevar las exigencias de la calidad narrativa propiamente tal. Campbell se va a preocupar de que las historias no se limiten a una exposición lectiva sobre predicciones futuristas, sino que va a resaltar la importancia de un argumento centrado en los personajes y en los desafíos que estos enfrentan. Pero sus esfuerzos en este sentido siguen siendo rudimentarios si se comparan, por ejemplo, con los estándares editoriales de la gran literatura americana contemporánea (las de la Generación Perdida de Hemingway, Steinbeck y Faulkner, entre otros).

Tanto es así que en los años 60’ Campbell será individualizado como uno de los responsables de la mediocridad literaria del género por los miembros de la Nueva Ola y su figura dominante en el mercado como un escollo en el camino de transformación propuesto.

Pero antes de la Nueva Ola había pocos que se atrevieran a criticar a Campbell y que no apreciaran su esfuerzo por hacer de la ciencia ficción un género reconocido y respetado. Así que bajo su dirección Astounding dominó, al menos en términos literarios, la ciencia ficción en aquel periodo, forjando buena parte de la identidad del género que podemos reconocer hasta ahora.

Pero a principios de los 50′ los autores que habían crecido al amparo de Campbell comenzaron de a poco a vender sus trabajos en otros mercados; otras revistas y también produciendo novelas que llegaban directamente en las grandes librerías. Por fin la ciencia ficción abandonaba el nido que le había visto nacer, las revistas pulp. La etiqueta de “ciencia ficción” comenzó a verse en muchas novelas y antologías y pronto surgieron las secciones especialmente dedicadas a la categoría.

fsfAsimismo, dentro del mismo ámbito de las revistas aparecieron nuevos referentes que pronto vendrían a disputar el lugar privilegiado de Astounding (Analog desde 1960) tanto en lo literario como en lo comercial. En 1949 aparece Fantasy & Science Fiction Magazine, de Boucher y McComas, quizás la primera publicación periódica del género explícitamente interesada en producir una ciencia ficción superior en el sentido artístico. Y un año más tarde nace Galaxy, de Gold, con una propuesta clásica, pero de todas maneras más atrevida que la de Astounding. En ambos casos, sin embargo, es claro que se construye sobre lo hecho por Campbell, tanto que muchos de los escritores de su camarilla pasaran a ser portada frecuente en estos nuevos referentes.

Pero el éxito de la Edad de Oro también tuvo un lado controversial; el surgimiento de un tipo paralelo de ciencia ficción de baja ley, con mucho menos cuidado en las formas literarias y de escasa rigurosidad científica, dispuesta a explotar los beneficios del nuevo mercado. La existencia de este tipo de ciencia ficción de segunda clase no sería más que una anécdota si no fuera porque logró el apoyo de la industria cinematográfica. De pronto los cines estaban copados de estrenos de ciencia ficción, pero muy pocos de ellos provenían de la imaginación y la pluma de escritores y guionistas bajo la influencia de Campbell u otros de similar visión. El daño producido por estas películas a la imagen pública de la ciencia ficción fue de tal magnitud que todavía no ha sido reparado del todo.

 

green hillsLECTURA PARA LA PRÓXIMA SESIÓN:

Las Verdes Colinas de la Tierra, por Robert Heinlein. The Saturday Evening Post, febrero de 1947.

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